Su testimonio comenzó con su historia de vida, lucha y militancia. Contó cómo fue su primera detención en su domicilio actual en Cipolletti en diciembre del ’75. En el operativo se encontraba su cuñado policía José Salas, que pidió ser retirado del lugar del hecho. Ese día se llevaron detenidos a Isidro López y a su mujer Josefa del Carmen Salas. Según el testigo culpó a los secuestradores del operativo que participó el oficial de la policía provincial, Miguel Angel Quiñones, y el subcomisario Sandoval, por la causa de muerte de su esposa por haber recibido golpes fuertes en la cabeza que trajo secuelas posteriores.
Su segunda detención fue en la vía pública
en Enero del ´76 por ordenes del comisario Antonio Camarelli. En un año tuvo que pasar por la U9 de
Neuquén, Bahía Blanca y el penal de Rawson. En noviembre fue trasladado
nuevamente a Neuquén donde fue detenido en la escalofriante Escuelita. Isidro
López agregó, “estuve diez días en la escuelita, había un camastro amurado al piso,
te sacaban la camisa y el pantalón y te aplicaban la picana. Raúl Guglielminetti me puso la picana y perdí
el conocimiento”.
El regreso del militante López a Neuquén fue bajo las órdenes del Mayor Luis Alberto Farías
Barrera. Quien le dijo, “Vos sos un terrorista, no un preso político”.
“Farías era dueño de mi vida, era dueño de todos los presos” sostuvo.
Isidoro Lopez remarcó que en
los lugares que estuvo detenido recibió contacto con su familia, tanto personal
como detrás de un vidrio y cartas.
En diciembre del ’76 quedó en libertad.
En su declaración indicó que
los daños que le quedaron en su cuerpo físicamente son “A raíz de las patadas
por los borcegos que me daban cada vez que me caía, y me levantaban con patadas
en el vientre y el bajo vientre. Hoy tengo problemas urinarios que lo estoy
solucionando y lesiones en los ojos por la picana” finalizó su declaración.
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