miércoles, 20 de abril de 2016

El imputado Quiñones declaró y negó las desapariciones y torturas que lo implican

Hoy (20-04-016) en la última jornada del mes de abril de los juicios por delitos de lesa humanidad cometidos durante la dictadura, el comisario de inteligencia Miguel Quiñones declaró por primera vez en los juicios que lo implican por causas de secuestros y torturas de la comisaria de Cipolletti. En la audiencia también declaró el ex gendarme Nicasio Ortiz y reconoció a Felipe Lara en Chos Malal.
Como era de esperarse Quiñones en su declaración negó toda acusación que lo implica en juicio escuelita IV como en causas anteriores sobre su dependencia laborar de investigación en la comisaría de Cipolletti. El comisario rionengrino ya ha sido imputado en el 2012 por los casos Barco, Contreras, Sotto y Novero, con una condena de 9 años hoy sigue en apelación y con una nueva acusación por el caso de los hermanos Pailos.

En el uso que le dio a su palabra señaló que los hechos no coinciden con los testimonios dados por las víctimas, y que de esa forma él no puede defenderse, ya que están atentando sobre su persona, “no tengo absolutamente nada que ver, no hay constancia. Mi vida fue simple sencilla y a mí nadie me dio una orden de investigar a nadie. No sé que puedo decir si me hacen cargo de un grado de responsabilidad importante. Acá las cosas se han tivergizado . Yo no puedo hacerme responsable de lo que hicieron.”

En la indagatoria también expresó que los métodos de tortura no se utilizaban en la policía, y que él no  interrogó a nadie. “Tengo la conciencia tranquila y estoy orgulloso de ser policía y haber servido a la justicia. Me quieren incriminar, todos dicen ‘pregunten a Quiñones’  y todo por haber tenido un curso de inteligencia que no es ilegal, se sigue haciendo. El buen policía no reprime no hace falta que tome la fuerza bruta, el  buen policía necesita inteligencia y conciencia para defender la vida”, sostuvo.

En el medio de su defensa se refirió a los casos de los hermanos Pailos, reclamó que había diferentes versiones y dijo: “Quién me puede señalar que lo estuve siguiendo? Porque han pretendido tiverguizar  para cobrar algún subsidio. Yo me consuelo de esas víctimas porque la pasaron mal, pero no me parece justo porque acá no se hace careo ni investigación de tortura, no veo porque no se hizo más pericias psiquiátricas, solo a Sotto”. Con respecto a los últimos testigos que pasaron por las audiencias no hizo comentario alguno, siendo acusado por su labor de inteligencia en el secuestro de Leticia Veraldi o el seguimiento de mujeres y Carlos Magariños, casos de desaparecidos en Rio Negro Cipolletti.

Para cerrar ‘aconsejó’ que todo el mundo debiera de atenerse a la verdad que es lo que sirve porque sostiene que esto parece armado e impulsado desde afuera con la necesidad de involucrar a gente, entre ellos a los 5 compañeros imputados que lo observaban atentos en su defensa. En donde muchas veces pareció quebrarse con los ojos llenos de lágrimas, con su rostro rígido y frio, pero con una sonrisa perversa a la hora de que la prensa le tomara una foto, poso para la cámara con una entrada de frente, he inusual, que pretendía tener todo bajo control con una pila de papeles en sus manos.
 Y culminó: “Si hubiera cometido un error tendría que pagar, a mi me destrozaron por dentro, a mi familias también, me señalan como represor. Me siento basureado como genocida y por derecho propio me dirijo a la cámara de casación, y pido criterio no es la gran cosa, no le encuentro sentido a todo esto porque me siento basureado, muy maltratado por eso no voy a responderle a las partes, los testigos cambian las versiones de la primera a la segunda declaración y no le encuentro sentido a la investigación, quiero que se llegue a la verdad sin presiones ni politización".


Las audiencias se retoman el 4 de mayo a las 9am. En AMUC .


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