El juicio que inicia el día de mañana, "La Escuelita IV", es tan sólo un segmento de una mega-causa que reúne más de 100 denuncias por crímenes contra la humanidad cometidas en la zona del Alto Valle de Río Negro y Neuquén.
En el juicio "La Escuelita IV" se debatirán las responsabilidades criminales de 20 imputados pertenecientes a diferentes fuerzas militares y de seguridad por los casos de 28 víctimas que sufrieron delitos de persecución, secuestros, torturas y desaparición forzada de personas.
En este juicio se combinan algunas características comunes a los procesos anteriores porque se trata del juzgamiento de imputados que participaron de un mismo plan sistemático y clandestino de aniquilamiento y terror pero también existen algunas particularidades propias de este tramo: por un lado, el juzgamiento de 14 víctimas del delito de desaparición forzada de personas, quizás el delito más atroz cometido por la dictadura genocida, cuyo daño es permanente y continúa cometiéndose todos los días en la medida en que los genocidas ocultan la información relativa al destino de sus víctimas. A su vez, otra singularidad de este proceso lo es el hecho de que es la primera oportunidad en la que la Policía de Neuquén, en la persona del ex-subcomisario Emilio Rozar, es sentada en el banquillo de los acusados como parte de las fuerzas que participaron en el circuito represivo montado por la dictadora para cometer los gravísimos delitos de los que se ha dado cuenta en los procesos anteriores.
Este debate se realiza luego de casi 3 años de demora puesto que la causa fue elevada al TOF el 30 de enero de 2012. Por ello, resulta un juicio muy esperado por las víctimas y los organismos de derechos humanos que esperan ver satisfecho el derecho a la justicia luego de casi 40 años de perpetrados los crímenes.
Por otra parte, me parece importante señalar que este juicio tiene lugar en un momento muy particular en el que los procesos contra los represores son puestos nuevamente en tela de juicio en un nuevo intento de garantizar la impunidad de los genocidas. Por esta razón entiendo que el comienzo de este juicio adquiere una importancia crucial en la que debemos redoblar la lucha contra todas las formas de impunidad y apoyar los Juicios como parte de la batalla por la memoria, la verdad y la justicia.
En mi criterio, resulta indispensable subrayar que el proceso de juzgamiento de los genocidas, una práctica que destaca internacionalmente a nuestro país frente a otros que han sufrido circunstancias semejantes, no es una expresión de venganza sino, antes bien, un elemental acto de justicia.
En épocas en las que existen innumerables intentos de confundirnos, es necesario reafirmar que el juzgamiento de los crímenes contra la humanidad es una obligación internacional imperativa del ESTADO ARGENTINO, la que debe ser cumplida inexcusablemente bajo pena de comprometer su responsabilidad frente a a la comunidad internacional.
En el juicio "La Escuelita IV" se debatirán las responsabilidades criminales de 20 imputados pertenecientes a diferentes fuerzas militares y de seguridad por los casos de 28 víctimas que sufrieron delitos de persecución, secuestros, torturas y desaparición forzada de personas.
En este juicio se combinan algunas características comunes a los procesos anteriores porque se trata del juzgamiento de imputados que participaron de un mismo plan sistemático y clandestino de aniquilamiento y terror pero también existen algunas particularidades propias de este tramo: por un lado, el juzgamiento de 14 víctimas del delito de desaparición forzada de personas, quizás el delito más atroz cometido por la dictadura genocida, cuyo daño es permanente y continúa cometiéndose todos los días en la medida en que los genocidas ocultan la información relativa al destino de sus víctimas. A su vez, otra singularidad de este proceso lo es el hecho de que es la primera oportunidad en la que la Policía de Neuquén, en la persona del ex-subcomisario Emilio Rozar, es sentada en el banquillo de los acusados como parte de las fuerzas que participaron en el circuito represivo montado por la dictadora para cometer los gravísimos delitos de los que se ha dado cuenta en los procesos anteriores.
Este debate se realiza luego de casi 3 años de demora puesto que la causa fue elevada al TOF el 30 de enero de 2012. Por ello, resulta un juicio muy esperado por las víctimas y los organismos de derechos humanos que esperan ver satisfecho el derecho a la justicia luego de casi 40 años de perpetrados los crímenes.
Por otra parte, me parece importante señalar que este juicio tiene lugar en un momento muy particular en el que los procesos contra los represores son puestos nuevamente en tela de juicio en un nuevo intento de garantizar la impunidad de los genocidas. Por esta razón entiendo que el comienzo de este juicio adquiere una importancia crucial en la que debemos redoblar la lucha contra todas las formas de impunidad y apoyar los Juicios como parte de la batalla por la memoria, la verdad y la justicia.
En mi criterio, resulta indispensable subrayar que el proceso de juzgamiento de los genocidas, una práctica que destaca internacionalmente a nuestro país frente a otros que han sufrido circunstancias semejantes, no es una expresión de venganza sino, antes bien, un elemental acto de justicia.
En épocas en las que existen innumerables intentos de confundirnos, es necesario reafirmar que el juzgamiento de los crímenes contra la humanidad es una obligación internacional imperativa del ESTADO ARGENTINO, la que debe ser cumplida inexcusablemente bajo pena de comprometer su responsabilidad frente a a la comunidad internacional.
-Palabras compartidas por Juan Cruz Goñi, abogado de la APDH Neuquén.

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