| Susana Mordasini en el Salón de AMUC |
Susana Mordasini y Carlos de Filippis fueron detenidos y torturados con tan solo 16 años. Nunca les explicaron por qué ni quiénes fueron. Dos jóvenes que dejan al descubierto que el plan sistemático de represión de la última dictadura no tuvo limites.
Susana fue detenida en Neuquén y trasladada a Buenos Aires. Carlos detenido en Cipolletti y desaparecido por 6 meses.
Hoy declaró la victima Molinari y la testigo Teresa Navarro, madre de Filippis.
Susana era de Buenos Aires y estaba de vacaciones en casa de
sus abuelos en Neuquén. Un operativo montado por militares allanó la vivienda,
interrogó a familiares y vecinos, y espero hasta que la joven llegara a la
casa. “Habían muchos libros tirados encima de la mesa”, relató. Señaló a una
persona de apellido Duranga como la persona a cargo del operativo. Fue quien la
llevo hasta la cocina e hizo retirar a los presentes. Allí Susana pudo
constatar unos 20 soldados por toda la casa, hasta arriba de los techos. En
unimog la trasladan al Batallón, a la U9 y finalmente queda detenida en la alcaldía.
Tres días después es trasladada a Buenos Aires en avión hasta la
Superintendencia de Seguridad Nacional. Allí es encerrada en una celda muy
pequeña. Tras varios días conoce a otros detenidos, y se entera que José
Antonio Giménez era un detenido oriundo de Neuquén. “Se que estaba detenido por
reclamar por su hija desaparecida”, declaró. Un día quiso acercarse a Giménez para
hablarle pero el guardia cárcel se interpuso y le dijo que tenga cuidado, que no
hable con él. Otros detenidos dijeron estar allí por ser lectores, y otro por llevar panfletos en el baúl del auto. Susana Mordasini reconoció al oficial de la Policía
Federal Quiroga como la que la llevo hasta el aeropuerto de Neuquén durante el
traslado a Buenos Aires.
También
declaró Teresa Navarro, madre de Carlos de Filippis, detenido en una chacra donde
trabajaba junto a su padre cuando tenia tan solo 16 años. Estuvo en la
comisaria 4º de Cipolletti y luego como desaparecido 6 meses. La madre lo busco
por todas las dependencias, pero nadie sabía nada. En Cipolletti la atendió Quiñones,
y en el Batallón de Neuquén el Teniente
Coronel Díaz Quiroga. Durante una visita a la comisaria de Cipolletti vio como
sacaron chicos encapuchados.
Díaz Quiroga una tarde apareció en su casa diciendo que lo habían
encontrado. Horas más tarde Carlos fue dejado en su domicilio en un camión del ejército.
“Me lo destrozaron para toda la vida” dijo la madre. Relató que su hijo estuvo
encadenado desnudo en una cama, y que fue torturado. Nunca le dieron la
medicación antiepiléptica que la madre dejaba en las dependencias.
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