jueves, 7 de junio de 2012

Casos: Aigo y Pichulmán


Continuaron las declaraciones sobre los casos de los desaparecidos que participaban de la comisión vecinal del barrio Sapere, quienes resultaron víctimas del terrorismo de Estado.

Al medio día de hoy declaró Elsa Aigo, hermana del desaparecido Celestino Aigo. Relató detalles de la detención de su familiar la noche del 16 de agosto de 1976 en su domicilio. Al momento de los hechos,  Celestino tenía 23 años y participaba junto a José Francisco Pichulmán y su hermano Juan Raúl de la        comisión vecinal del barrio neuquino de Sapere.

“Alrededor de las 23,  golpearon la puerta al grito de  ‘policía’. Atendió mi hermano y se lo llevaron. Estaban armados y con las caras tapadas, eran dos. Uno que lo sacó de la casa y otro que lo apuntaba”, señaló Elsa.  

Tras el secuestro, los familiares de la víctima recorrieron comisarías y hospitales con resultados negativos. “Mi hermano no habló nada cuando se lo llevaron. Lo golpearon y lo introdujeron en un automóvil blanco.  Nosotros salimos a buscarlo esa noche y no lo encontramos”, afirmaba.  “Salíamos con mi mamá a buscarlo. Una vez en una comisaría nos dijeron que podía estar en Bahía Blanca. Pero hasta alla no estuvimos.”

Tiempo después se acercaron a las inmediaciones del Batallón de Ingenieros 181 . “Fuimos ahí porque no nos quedaba otro lugar donde buscar.  Allí nos pareció reconocerlo, por la ropa que llevaba. Era el único de civil, los demás eran militares”.

Luego del cuarto de intermedio, Feliciana Alcapán de Pichulmán, madre de José Francisco y Juan Raúl Pichulmán, retomó las testimoniales del día. Recordó la noche del secuestro del más joven de sus hijos, José, y de cómo realizó las denuncias pertinentes en la policía provincial. Contó que se dirigió al Comando VI BIM donde fue atendida por el Jefe I-Personal Luis Alberto Farías Barrera, quien primero negó que estuviera detenido. Luego de insistirle con varias visitas,  Farías reconoció que su hijo “estaba bien, que no había sido hallado culpable”, y le informó que sus superiores querían enviarlo a Bahía Blanca.

Feliciana demostró ante el tribunal su fuerza y esperanza de encontrar a sus dos hijos desaparecidos, con vida.

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