Al medio día
de hoy declaró Elsa Aigo, hermana del desaparecido Celestino Aigo. Relató
detalles de la detención de su familiar la noche del 16 de agosto de 1976 en su
domicilio. Al momento de los hechos, Celestino tenía 23 años y participaba junto a
José Francisco Pichulmán y su hermano Juan Raúl de la comisión vecinal del
barrio neuquino de Sapere.
“Alrededor de
las 23, golpearon la puerta al grito
de ‘policía’. Atendió mi hermano y se lo
llevaron. Estaban armados y con las caras tapadas, eran dos. Uno que lo sacó de
la casa y otro que lo apuntaba”, señaló Elsa.
Tras el
secuestro, los familiares de la víctima recorrieron comisarías y hospitales con
resultados negativos. “Mi hermano no habló nada cuando se lo llevaron. Lo
golpearon y lo introdujeron en un automóvil blanco. Nosotros salimos a buscarlo esa noche y no lo encontramos”,
afirmaba. “Salíamos con mi mamá a buscarlo.
Una vez en una comisaría nos dijeron que podía estar en Bahía Blanca. Pero
hasta alla no estuvimos.”
Tiempo
después se acercaron a las inmediaciones del Batallón de Ingenieros 181 . “Fuimos
ahí porque no nos quedaba otro lugar donde buscar. Allí nos pareció reconocerlo, por la ropa que
llevaba. Era el único de civil, los demás eran militares”.
Luego del
cuarto de intermedio, Feliciana Alcapán de Pichulmán, madre de José Francisco y
Juan Raúl Pichulmán, retomó las testimoniales del día. Recordó
la noche del secuestro del más joven de sus hijos, José, y de cómo realizó las denuncias
pertinentes en la policía provincial. Contó que se dirigió al Comando VI BIM
donde fue atendida por el Jefe I-Personal Luis Alberto Farías Barrera, quien
primero negó que estuviera detenido. Luego de insistirle con varias visitas, Farías reconoció que su hijo “estaba bien, que
no había sido hallado culpable”, y le informó que sus superiores querían
enviarlo a Bahía Blanca.
Feliciana
demostró ante el tribunal su fuerza y esperanza de encontrar a sus dos hijos
desaparecidos, con vida.
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