Pedro Maidana, declaró sobre su detención en 1976. Comentó
las circunstancias vividas durante su secuestro y el circuito represivo que
recorrió hasta su liberación el 22 de agosto de 1981. Aseguró que su secuestro
fue comandado por el capitán del Ejército Roberto Maier.
La tarde del 14 de junio de 1976, Pedro fue sacado de su colegio secundario y trasladado
a la comisaría 14, al hospital local de Cutral Có, y luego fue llevado en una
ambulancia a la U9 de Neuquén capital , a La Escuelita de Bahía Blanca y traído
nuevamente a la U9. Soportó mas de veinte días en La Escuelita de Neuquén,
retornó a la U9 y desde entonces sufrió a lo largo de casi seis años,
trasladados continuos en cárceles federales del país. El 22 de agosto de 1982
terminó sus días de preso político en La Plata, desde donde retornó a la ciudad
de Cutral Co en la que reside actualmente.
Sostuvo que en los interrogatorios le preguntaban sobre su conocimiento e información sobre
armas, además que participaban dos personas: uno que preguntaba mientras que el
otro utilizaba la picana. Además confirmó ver en la U9 a las hermanas Dora y
Argentina Seguel, quien aun está desaparecida.
Quien culminó las declaraciones del día fue Oscar Landaeta, ex soldado en 1979 que integraba el grupo que recibió la orden para
derribar la edificación de La Escuelita por parte del teniente Vitón y de Jorge Osvaldo Gaetani, subteniente de la compañía de combate B del Batallón 181: “cuando entramos lo primero que ví fue un gancho en el techo, en las paredes había marcas de sangre y de tiros. De un fardo me tocó sacar ropa que estaba ensangrentada”.
En el primer tramo del juicio, había relatado como una noche
de guardia en el Batallón observó que desde el centro clandestino de detención
subían cuerpos a un camión. Volvió a detallar ésta experiencia: “estaba en el
puesto siete cuando escuché unos tiros, inmediatamente quise saber que estaba
pasando y le pedí a mi compañero que me cambiara el lugar de la guardia al
puesto 6." El soldado Vázquez, ubicado en el 6, le pidió que no fuera: “vos estas loco, te van a matar”, le contestó. Pese a las advertencias se arrastró hasta quedar detrás
de unos yuyos cerca de La Escuelita y desde ahí vio que dos militares tomaban de las piernas y brazos a varias personas. "Para mí estaban muertas”, aseguró.

0 comentarios:
Publicar un comentario