El único que presenció la audiencia fue el ex Teniente Coronel Osvaldo Antonio Laurella Crippa, quien lo hizo por videoteleconferencia desde Bahía Blanca. Crippa fue interventor de la policía neuquina en 1976 y está acusado, entre otros hechos, de haber diagramado la ‘zona liberada’ en la comarca petrolera para que se ejecute el operativo de secuestros y traslado de los detenidos- desaparecidos a la capital neuquina.
" Me pusieron contra una reja después de estar unas tres horas encuadrado contra la pared. Cada 10 minutos me agarraban de los pelos y me pegaban contra la reja. Me lastimaron toda la frente y el cuero cabelludo”, relataba. Esa madrugada escuchó un forcejeo de militares con Pedro Maidana en la oficina del oficial. Al día siguiente fue puesto en libertad gracias a la inmediata intervención de sus padres: “cuando salí se rumoreaba en la ciudad sobre Maidana, que se lo había sacado casi muerto de la comisaría”, explicaba.
En 1976 José Delineo Méndez se encontraba haciendo el
servicio militar en la ciudad de Junín de los Andes. Al no encontrarlo en
Cutral Co y enterarse de su paradero, las fuerzas armadas fueron a buscarlo a
esa ciudad cordillerana donde lo detuvieron y lo llevaron a los calabozos del
Batallón 151 donde permaneció de manera ilegal alrededor de tres semanas. Luego
fue trasladado, ya reconociendo su calidad de preso, a la U9 y más tarde a la
prisión de Rawson.
Ante lo vivido por Octavio, sus padres viajaron a Junín de
los Andes para saber de su hijo mayor, José Delineo. “Fue ahí donde les
notificaron que mi hermano había sido trasladado a Neuquén. Cuando se
dirigieron al Batallón de Ingenieros 181 recibieron como respuesta que José
permanecía en Junín y posteriormente los enviaron al Comando de la VI Brigada
del Ejército donde no obtuvieron respuesta”, expresaba Octavio. Luego de varias
reuniones con jefes militares que les negaban el destino de su hermano,
pudieron reencontrarse con él en el batallón militar de Neuquén a partir de una
orden de Farías Barrera, Jefe de Personal del Comando. Octavio recordó que su
hermano "estaba todo marcado por la picana".
El testigo expresó que Farías Barrera se convirtió en el
oficial del Ejército de consulta permanente de su familia, al igual que Oscar Reinhold, Jefe de
Inteligencia del Comando. Ambos incriminados en esta causa.
La audiencia continuó con el testimonio de Mario Gerceck y
Lidia Rosa Muñoz de Gerceck, quienes eran director y vicedirectora del CPEM Nº
6 al momento del secuestro de Octavio Méndez quien en ese momento tenía 16 años.
De esa escuela se llevaron también a Juan Carlos Maidana y Dora Seguel, otras
de las víctimas de la dictadura militar.
En su declaración, Gerceck describió su temor al escuchar a
la policía golpear la puerta de su casa días después, con el objetivo de hacer
un allanamiento. Ambos recordaron la situación del operativo policial no
pudiendo rememorar el secuestro de algún Méndez. Muñoz dijo que se enteró del operativo al llegar a la escuela de boca de su marido o
de algún otro personal del establecimiento.
Al cierre de la audiencia, el doctor Rodolfo Ponce de León
solicitó la inclusión de una nueva prueba: el legajo de calificaciones y
desempeño de su defendido, Oscar Del Magro, oficial retirado de la Policía de Río Negro. Según
Ponce de León en esos papeles se
verifica la inclusión del imputado en la Brigada de Investigaciones.
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